NO POLICE DRONES IN OUR CITY: Demand a Suspension of the Dangerous NOPD Police Drone Program!
What is happening?
Join Eye On Surveillance and ACLU of Louisiana in calling for the suspension of the NOPD drone program after data analysis of their flight logs revealed major policy violations issues including missing data, surveillance of First Amendment protected events such as protests and second lines, and concerns regarding the attempted weaponization of their police drones.
NOPD drone conduct has given cause for community concern, including:
Publishing a drone policy allowing for weaponization
[Retracted after public backlash – but no further investigations have been conducted]
Failing to address community and City Council concerns of 4th Amendment violations surveilling private outdoor property
Using drones outside the reported French Quarter and New Orleans city limits
Removing reporting requirements after drone expansion was approved without public input or warning
Missing reasons for drone deployments: 78% of 2025, 99% of 2026
Failing to submit annual or quarterly reports for NOPD drone use for the last 2 years
Failing to provide the public with a drone dashboard for the last 2 years
Missing required information such as supervisor approval on the current drone dashboard
NOPD MUST suspend their drone program until the City and the public has accountability and transparency for regarding their negligent drone use.
Join our campaign demanding a full SUSPENSION of the NOPD drone program.
What dangers do police drones pose?
Police drones are a FAILED city investment. Amid a budget deficit, that has caused hundreds of furloughs, cuts to youth and family programs, and whole city offices shut down, we cannot afford to lock New Orleans into an expensive, long‑term aerial surveillance system.
Police drones present serious civil liberties, human rights, and privacy issues. Equipped with high‑definition cameras, thermal sensors, and live video streams—features adapted from military use—these drones enable invasive surveillance that infringes on our privacy and rights. NOPD even tried to weaponize their police drones in June 2026. Everyone in America is has the right to move freely without being surveilled.
We don’t visit the French Quarter to be surveilled and followed by police drones. Tourists who visit our lovely city and workers who make this city’s economy run shouldn’t have to worry about their private lives being recorded, stored, and shared via NOPD’s various surveillance technologies. The French Quarter is already the most surveilled area of New Orleans; we don’t need to add aerial surveillance to an already extensive network of surveillance cameras.
If we build it, it will be used — and likely tapped by other agencies, including federal ones law enforcement like ICE and CBP, in ways that further erode our privacy and free speech. Through the state Fusion Center, footage from these drones can be accessed by agencies like ICE and CBP.
Drones originated as weapons of war and are increasingly repurposed for domestic policing. The Skydio drones that are being used have been used by the Israeli army to surveill, track and terrorize Palestinians. Skydio drones have also been seen surveilleing NO KINGS protests in 2025. The same kinds of drone systems are marketed for military, border, and tactical operations—they are built for control and surveillance, not community care.
What starts in the French Quarter will not stay there: pilot programs like this often spread to other neighborhoods and cities. New Orleans and Louisiana has historically been used as a sacrifice zone for cancer causing chemical and plastic plants, Palantir predictive policing programs, rogue partnerships between Project NOLA and NOPD that circumvent city bans on facial recognition, and just last year, a live-facial recognition city surveillance program that thanks to community organizing, got withdrawn.
City resources should be going to community care, not dangerous surveillance tech.
------------------------ESPAÑOL-----------------------
- La publicación de una política de drones que permitía poner armas en los drones
- [Retirada tras el rechazo público, pero sin que se realizaran investigaciones adicionales]
- La falta de respuesta a las preocupaciones de la comunidad y del Concejo Municipal sobre violaciones de la Cuarta Enmienda al vigilar propiedades privadas al aire libre
- El uso de drones fuera de las áreas declaradas (el Barrio Francés y los límites de la ciudad de Nueva Orleans)
- La eliminación de los requisitos de presentación de informes tras aprobarse la expansión del programa de drones sin consulta ni aviso previo al público
- La ausencia de motivos para el despliegue de drones: en el 78% de los casos de 2025 y el 99% de 2026
- La falta de presentación de informes anuales o trimestrales sobre el uso de drones del NOPD durante los últimos 2 años
- La falta de publicación de un panel de datos (*dashboard*) sobre drones para el público durante los últimos 2 años
- La ausencia de información obligatoria —como la aprobación de un supervisor— en el panel de datos actual
El NOPD DEBE suspender su programa de drones hasta que la ciudad y el público cuenten con mecanismos de rendición de cuentas y transparencia respecto al uso de los drones policiales.
- Los drones policiales son una inversión municipal FALLIDA. En medio de un déficit presupuestario que ha provocado cientos de suspensiones laborales, recortes en programas para jóvenes y familias, y el cierre de oficinas municipales enteras, no podemos permitirnos atar a Nueva Orleans a un sistema de vigilancia aérea costoso y a largo plazo.
- Los drones policiales plantean graves problemas relacionados con las libertades civiles, los derechos humanos y la privacidad. Equipados con cámaras de alta definición, sensores térmicos y transmisión de video en vivo —características adaptadas de uso militar—, estos drones permiten una vigilancia invasiva que vulnera nuestra privacidad y nuestros derechos. El NOPD incluso intentó armar sus drones policiales en junio de 2026. Todas las personas en Estados Unidos tienen derecho a desplazarse libremente sin ser vigiladas.
- No visitamos el Barrio Francés para ser vigilados y seguidos por drones policiales. Ni los turistas que visitan nuestra hermosa ciudad ni los trabajadores que impulsan su economía deberían tener que preocuparse de que su vida privada sea grabada, almacenada y compartida a través de las diversas tecnologías de vigilancia del Departamento de Policía de Nueva Orleans (NOPD). El Barrio Francés ya es la zona más vigilada de Nueva Orleans; no necesitamos añadir vigilancia aérea a una red de cámaras de seguridad que ya es extensa.
- Si se construye, se utilizará —y es probable que otras agencias, incluidas las agencias federales como ICE y CBP, accedan a la información de formas que pongan en peligro aún más nuestra privacidad y libertad de expresión—. A través del Centro de Fusión estatal, agencias como ICE y CBP pueden acceder a las imágenes captadas por estos drones.
- Los drones surgieron como armas de guerra y cada vez se adaptan más para labores policiales en el ámbito civil. Los drones Skydio han sido utilizados por el ejército israelí para vigilar, rastrear y aterrorizar a los palestinos. También se ha visto a drones Skydio vigilando las protestas de "NO KINGS" en 2025. Estos mismos sistemas de drones se comercializan para operaciones militares, fronterizas y tácticas; están diseñados para el control y la vigilancia, no para el bienestar de la comunidad.
- Lo que comienza en el Barrio Francés no se quedará allí: los programas piloto de este tipo suelen extenderse a otros barrios y ciudades. Históricamente, Nueva Orleans y Luisiana han servido como "zona de sacrificio" para plantas químicas y de plásticos cancerígenas, programas de vigilancia predictiva de Palantir, asociaciones irregulares entre Project NOLA y el NOPD que eluden las prohibiciones municipales sobre el reconocimiento facial y —apenas el año pasado— un programa de vigilancia urbana con reconocimiento facial en tiempo real que fue retirado gracias a la organización comunitaria.
Los recursos de la ciudad deberían destinarse al bienestar de la comunidad, no a peligrosas tecnologías de vigilancia.