Firma para mejorar las condiciones profesionales y laborales del colectivo artístico visual
Gobierno de España
Manifiesto por la dignidad y el reconocimiento profesional y laboral del colectivo artístico visual
El arte vale millones.
Nuestros ingresos no llegan a 10.000 € al año.
Para que la Cultura exista en nuestra sociedad, las personas que nos dedicamos a la creación artística en el ámbito de las artes visuales de manera profesional en España debemos poder desarrollar nuestro trabajo al amparo de un marco fiscal, laboral y jurídico adaptado a las especificidades de nuestra actividad, tener garantizada nuestra protección social y unas condiciones laborales dignas y reguladas.
Históricamente, las personas dedicadas a la creación visual en España hemos tenido que realizar nuestra labor profesional bajo unas condiciones precarias respecto a otrxs trabajadores y trabajadoras, debido a la falta de una normativa y legislación que tenga en cuenta las particularidades de nuestra actividad, especialmente, el carácter intermitente de nuestros ingresos, que nos fuerza a darnos de alta y baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos constantemente, dejándonos sin cobertura aún en períodos de actividad.
El derecho a la Cultura es un derecho universal recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza el derecho individual y colectivo a participar en la vida cultural. Comprende, como tal, los derechos constitucionales que obligan a los poderes públicos a promover y tutelar dicho acceso (art. 44 CE) y la libertad fundamental con el más alto grado de protección constitucional a la producción y creación artística, literaria y científica (art. 20 CE). La promoción y tutela de la producción y creación artística de la que habla la Constitución es una obligación ineludible del Estado, gobierne quien gobierne.
Además de todos los beneficios que genera el sector cultural para la sociedad en lo concerniente al reconocimiento y recuperación de la memoria colectiva, al fomento de la cohesión social y del pensamiento crítico, a la educación y formación ciudadana, al aumento de la calidad y del bienestar, o el fomento de los valores democráticos, generando debate y participación; el sector cultural es una industria sólida. Aporta a la economía española alrededor del 2% del PIB [1], superando otros sectores como los de la agricultura y la pesca, y una cantidad similar al sector de las telecomunicaciones. Esto nos lleva a considerar que la inversión en Cultura no solo produce ganancias para el propio sector, sino que también genera beneficios para otras industrias como el turismo de calidad, ayuda a revitalizar los barrios, impulsa la tecnología o proyecta la imagen de nuestro país en el mundo. La Cultura es el motor silencioso de muchos otros sectores.
Pero esta contribución vital a la sociedad se sostiene sobre la explotación del tejido creativo de base. La imagen del artista visual de éxito es un espejismo que oculta una realidad de precariedad sistémica:
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Más de la mitad de los y las artistas visuales ingresa menos de 10.000 € brutos anuales por su actividad [2].
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El 88% de las personas artistas visuales no consigue estar permanentemente dadas de alta como autónomas, lo que nos fuerza a tener otros trabajos para sobrevivir, en su mayoría, sin alcanzar el periodo mínimo exigido para tener una jubilación adecuada [2].
La participación de la ciudadanía en la vida cultural, derecho universal interdependiente del derecho al trabajo digno y la dignidad de la vida, se sostiene en gran medida por la explotación y el pluriempleo forzoso de quienes la crean. Los grandes beneficios de muchas empresas y entidades públicas obtenidos a través de la explotación de la producción y la creación cultural (ferias, festivales, turismo, tecnología, moda, publicidad u ocio) se construyen sobre la inseguridad profesional y laboral de las creadoras y los creadores. Si el acceso a la Cultura es un derecho para todas, pero quienes la hacen posible viven en la precariedad, ese derecho se queda en agua de borrajas.
Desde el 2018, el colectivo de artistas visuales venimos luchando por un Estatuto del Artista que se adapte a la realidad profesional de las y los trabajadores de la Cultura. El Estatuto del Artista es un conjunto de medidas orientadas a dignificar y mejorar las condiciones profesionales de creadores, artistas, intérpretes y trabajadores del sector cultural, que se integran en la normativa laboral, fiscal y de seguridad social. Este marco normativo busca reconocer y proteger la labor de los y las profesionales de la Cultura, aportando soluciones a los desafíos específicos que enfrentan en su desarrollo profesional.
A día de hoy, muchas de estas medidas que afectan a los sectores artísticos de artes escénicas, música o audiovisual, han sido aprobadas, pero la mayoría de las que afectan a las artistas visuales aún están pendientes de aprobación.
Por todo ello, exigimos al Gobierno y a los grupos parlamentarios la aprobación de forma urgente de las medidas pendientes del Estatuto del Artista que, entre otras, deben incluir:
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Bonificación de la cuota de autónomos para artistas con ingresos inferiores a 15.000 euros.
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Incluir el supuesto de discontinuidad en las bonificaciones y reducciones a la Seguridad Social aplicables a las trabajadoras autónomas del sector cultural.
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Garantizar el acceso a las prestaciones sociales para los y las trabajadoras autónomas de la Cultura.
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Introducir una reforma del RETA para la actualización de los criterios de representatividad sindical.
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Implementar medidas para la introducción de convenios, acuerdos y contratos vinculantes para negociar honorarios profesionales de los y las artistas autónomas.
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Adaptar el IAE a la realidad profesional y laboral de las artistas autoras y creadoras visuales.
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Ampliar la lista de gastos fiscalmente deducibles en el ejercicio de la actividad económica artística.
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Reducir el IVA aplicable a toda la cadena de valor de la actividad artística, a un tipo superreducido del 4%, atendiendo a la condición de la Cultura como bien público esencial y de primera necesidad.
En defensa de un Estatuto del Artista que proteja los derechos laborales de las artistas expresamos nuestro rechazo y exigimos eliminar el artículo 13 del nuevo proyecto de Real Decreto que regula la relación laboral especial de las personas artistas que desarrollan su actividad en las artes escénicas, audiovisuales y musicales, así como de las personas que realizan actividades técnicas o auxiliares necesarias para el desarrollo de dicha actividad, en el que permiten el uso de IA generativa en el contrato artístico para generar contenidos. Los derechos del colectivo artista no son un fin, son una condición indispensable para que el Estado cumpla con su mandato constitucional y se proteja de una vez por todas las artistas y creadores visuales.
Hacemos un llamamiento a artistas y creadoras, a las asociaciones profesionales, a los múltiples agentes de la creación contemporánea: en la economía de la Cultura, en la formación e investigación artística, en la gestión cultural y a la complicidad de toda la ciudadanía que disfruta de la Cultura:
Es hora de movilizarnos y hacernos escuchar, porque de nuestra acción colectiva depende conseguir los cambios necesarios para una dignificación profesional.
Firma este manifiesto para formar parte de la movilización, compártelo y alza tu voz: hacer arte es trabajo.
¡Solo unidas lo conseguiremos!
Referencias:
[1]: # "Ministerio de Cultura (2023). Cuenta Satélite de la Cultura. Datos de 2022."
[2] # Estrategia común de la UNION AC y sus asociaciones federadas, respecto al Estatuto del Artista. AVAM 2023
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Gobierno de España
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Exigimos al Gobierno español que apruebe las medidas adecuadas por la dignidad y el reconocimiento profesional y laboral del colectivo artístico visual que les han sido remitidas por las organizaciones que agrupan a los y las artistas visuales de España.
Sin artistas protegidxs no hay Cultura.